Me
gusta la literatura japonesa por su pasión, su brillantez descriptiva y
su esencia en la transmisión de valores. Por ese motivo, me apunté al reto nipón 2012 de Mientras Lees.
Japón es una tierra que me encantaría visitar y percibir su olor. Los japoneses son románticos (¡ojo! enfoque político y artístico), expresan los sentimientos a flor de piel, con toques trágicos, "individualismo", percepción colectiva o temáticas de trasfondo bélico y social. Comprenden a su ciudadanía lectora, cada artista está caracterizado por su género y estilo propio como el resto del mundo literario.
La literatura nipona abarca más de dos mil años de historia, dividiéndose en muchas épocas. Desde la etapa clásica de la época de Heinan, pasando por Kamakura, Muromachi hasta nuestros días.
La cultura japonesa ha tardado en salir de sus islas de cristal, a causa de su aislamiento histórico y geográfico. Por ese motivo, el mundo de las letras niponas destacan en una importante diferencia de comprender el existencialismo. Los cambios sociales y políticos dieron respuesta al renacimiento de una nueva concepción de escritores, que narran sobre la lucha de las clases sociales, el tradicionalismo y la modernidad.
Su mundo literario nos cultiva una nueva forma de ver los conceptos del ciclo de la vida. Nos susurra en pocas palabras deliciosos versos llenos de añoranza como el Haiku, poemas cortos Made in Japan.
Es un país con otro color de alma, de sueños y experiencias contrarias a cierta parte de los occidentales. Avanzado en las tecnologías y en la creación de grandes empresas financieras, pero con unos valores fuertes, que prevalecen desde sus ancestros. Sus costumbres son opuestas a Occidente. Es un pueblo con su propio Yo, con horarios laborales, ocio y tiempo libre, muy distintos a los nuestros y hacen una alabanza a la lentitud en el buen sentido del concepto. Les gusta la calidad, el respeto, el honor, la lealtad, el arte y la belleza.
Los elementos más fuertes de la literatura japonesa, suelen ser la natura, el agua, las estaciones, el rural, lo "poético", la unión, la transitoriedad y la flexibilidad con muchos cambios rítmicos, narrativos o teatrales. Desde la muerte más trágica al amor más bello. Dos conceptos que pueden ser comparados con la Tragedia Griega europea, siendo una de las causas de mi adoración a esta literatura, porque vive esa esencia que tanto me gusta. Pocas novelas occidentales cautivan a mi espíritu abarcando esas dos palabras. Por un lado, suelen ser simples o de mucha ñoñería con el típico final feliz de Hollywood. Por otro lado, no son tan profundas ni van más allá de lo establecido. Ese lid se ha estancado en los clásicos literarios. Me gustan las historias vivas y pasionales, que te hagan estremecer, vibrar y sentir el latir fuerte del corazón. Sin olvidarse de los elementos mágicos, escondidos desde la metáfora y mucho sentimiento humano. Así son los japoneses. Maestros del alma.
Mi listado de libros leídos del desafío, aquí.
Artículos interesantes sobre el resurgir de la literatura japonesa en nuestra actualidad, citando bibliografía. Ya iré reseñando algunos este año. Por eso, no escribo sobre mis lecturas para que mi entrada no sea muy larga.
Un poco de historia ...

