01 julio 2011

El manantial de la doncella, Ingmar Bergman

Jungfrukällan ~ 1960
Ingmar Bergman ~ Guión: Ulla Isaksson
Drama ~ Suecia ~ 89 min
Svensk Filmindustri (SF)

Max von Sydow - Töre
Birgitta Valberg - Märeta
Gunnel Lindblom - Ingeri
Birgitta Pettersson - Karin
Axel Düberg - Thin Herdsman
Tor Isedal - Mute Herdsman
Allan Edwall - Beggar
Gudrun Brost - Frida

Como cada verano, una doncella debe hacer la ofrenda de las velas en el altar de la Virgen. El rey Töre envía a Karin, hija del propio rey y de la reina Mareta, acompañada de Ingrid, una muchacha acogida en casa de Töre que odia a Karin secretamente. Antes de cruzar el bosque, Ingrid se detiene y deja a Karin sola. Karin prosigue su camino encontrándose a unos pastores, aparentemente afables, que la invitan a compartir su comida ...

Discurre en la Edad Media, una época donde la omnipresencia de la fe en Dios no impide las pruebas dolorosas. Como la que tiene como protagonista a la jovencita Karin, una doncella de quince años, hija de campesinos, virginal e inocente, que atraviesa un bosque sola camino a la iglesia, y que es violada y asesinada por dos rufianes que la acechan. Ironías del destino, los dos sinvergüenzas van a pedir alimento y posada en casa de los dolidos padres, que pronto van a conocer la culpa que carga la conciencia de esos hombres, lo que les empuja a la venganza.


Opinión:

Caperucita según Bergman.

Esta trágica película es una obra de una fuerza narrativa inigualable, que no por resultar más accesible en su doloroso drama, desmerece del universo bergmaniano. Más bien lo amplía. Basada en una antigua canción del folclore sueco del siglo XIII, fue escrito por Ulla Isaksso, y Bergman, que lo calificaba de muy triste, supo transmitirlo de una atmósfera inefable de dolor y esperanza. Terrible y delicada a la vez es la escena de la violación. Y emocionante y catártico es el clímax en el bosque, la poética escena del milagro. El guión es una joya de concreción y de diálogos. Doce únicos personajes en un decorado interior, y en primorosas localizaciones naturales exteriores. Este poema visual es sobre todo una hipnótica tragedia con reminiscencias shakesperianas, ibsenianas y strindbergianas, al mismo tiempo que une lo católico con lo "pagano", lo existencialista con lo mundano.


La puesta en escena de Bergman se aleja de todo manierismo de forma consciente y ascética, buscando en todo momento la austeridad, los silencios, la expresividad "casual" con una extraordinaria fotografía en un celestial blanco y negro por parte del maestro de la luz, el fallecido Sven Nykvist. Escasos movimientos de cámara, empleada ésta con gran energía en los momentos en los que se necesita, para acentuar la tensión psíquica del espectador; dirección de actores precisa y sobria, sin grandes exhibicionismos, pero capaz de arrancar una verdad indescriptible a los actores. De hecho, parece algo teatral, pero no por defecto, sino por virtud. Esta teatralidad nos retrotrae a los dramas escandinavos y a las representaciones de grandes tragedias gélidas del teatro sueco y ruso.


La barbarie rompe con lo que representa la pureza y lo sagrado. Los sacrilegios son castigados independientes de la ignorancia de alguno de los culpables, por ejemplo el niño, por el sólo hecho de haber presenciado el crimen. La encuentro perturbadora.



Podemos observar que dos de los personajes principales aún estando juntos y teniendo los mismos deseos sus creencias son de tendencias prácticamente opuestas, es el caso del padre Töre de creencias ciertamente paganas y su esposa Märetta plenamente convencida de su devoción cristiana y ferviente practicante.


Esto se entiende porque la acción está ambientada en una leyenda sueca del siglo XIII que Bergman lleva a la gran pantalla, por ello la narración está hecha en tono de cuento, siguiendo con los contrastes la representación de la maldad y el pecado, representada en Ingrid de cabellos oscuros y la de la inocencia y la virginidad en la valedora Karin de cabellos rubios, incluso si analizamos sus monturas en el fatal viaje a la iglesia, también son distintas. Parece querer representarnos una lucha entre polos distintos.


Acabamos sumergidos en una asfixiante naturaleza, que por supuesto colabora al ambiente dramático de la narración, aparecen elementos simbólicos como el sapo y el cuervo, por supuesto sin olvidar el principal de todos ellos y que da título al trabajo como es el manantial, que parece purificar a todos los que contemplan su nacimiento.

De todas las escenas destaco la de la purificación en la sauna de Töre, cuando ha decidido salirse del camino de rectitud que la religión le marca para prepararse al alba del nuevo día y consumar la venganza que ha decidido, incluso es admirable el juego continuo de la luminosidad, observemos la escena de cuando está sentado en su silla (a modo de trono), la magnificencia de la estampa, ésta es un ejemplo de toda la obra, porque cada escena que podemos ver, cada encuadre tiene una calidad impresionante.



Sin duda, una obra maestra.
 
Nota:
recibió un Oscar a la mejor película extranjera.




Puntuación:


3 comentarios:

  1. ¡Guau! ¡Pedazo reseña! Mis felicitaciones, muy buena. Me encanta Ingrid Bergman, y el cine de su padre Ingmar Bergman también. Me ha gustado la trama de esta película (probablemente influenciada por esa magnífica reseña, debo admitirlo). La veré en cuanto pueda :)
    Un abrazo, ¡nos leemos!

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  2. Uf, Bergman es mi propia alma :D

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  3. Pues sí, es un maestro del cine. A mi me encanta "El séptimo sello", los temas que explora... magnífica, ¡me encanta! No tengo palabras para describirla.
    Jo, qué suerte, yo también quiero publicar sobre todos los libros y películas que han significado algo para mí, ¡pero son tantos!
    Siempre me digo: "Paciencia, con tranquilidad..." xD Poco a poco iré escribiendo más.

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"Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar" - Hipatia de Alejandría -